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 Todo se sacudió con el sonido de un trueno. Me encontraba inmerso en un bosque húmedo, de tostados aromas y notas dulces, caramelos, vainilla y magia que me regalaron un descanso. Nada parecido al ajetreo en el que me he venido hundiendo desde hace tanto tiempo, total comodidad y un sentido de paz que echaba de menos. He encontrado un refugio lejos del mundanal ruido en mi cerveza La Cibeles, que bien la veo acompañando la mesa en una cena con mi chica. 

 

No soy un tío cualquiera, tampoco lo es mi copa. Creo que ella se unirá conmigo en la aventura de escapar. Nunca se sabe, pero desde ese momento mi mundo dio un giro. Nunca creí que una cerveza servida en vaso frío me haría viajar a lugares agrestes. La ciudad había quedado lejos y no tenía billete de vuelta, de todos modos ¿quién desearía volver del lugar en el que siempre ha querido estar?

​De nuestra serie "Una cerveza en cada lugar". Bébela siempre fría con tu vaso de cerveza térmico iBar.
¡Disfruta el doble!