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Me hallo mirando el Alcázar con mi copa en la mano, lejos de todo y de todos, el típico lugar donde eres un tío anónimo, perdido entre la multitud, nadie sabe de ti y no sabes de nadie.

Sólo quieres un momento en el que no te quieres rodear de sabios, hablar de todo con confianza y anonimato, rodeado de almas y ser una más. 

Mal día, mal jefe y mala racha. Necesitar una cerveza bien fría no es pecado después de esos momentos en los que nada te sale bien, sentir cierto regusto amargo, sin que te agobie como el de la realidad. Esto va como la vida: La inicias en los cálidos brazos de tu madre y terminas pasando ratos que no te agradan, pero al menos el amargor de la Sagra Roja pasa llevando consigo el agobio. Que se vayan todos por donde vinieron. Este es mi momento y estoy en la mejor compañía posible: la mía…

​​De nuestra serie "Una cerveza en cada lugar". Bébela siempre fría con tu vaso de cerveza térmico iBar.
¡Disfruta el doble!​